¿Los programadores quieren dejar de programar? o ¡A ver cuando me ascienden para dejar de programar!

Entre las muchas ideas que pudimos comentar en la reunión … salió un tema que resulta bastante habitual: Ingenieros que quieren dejar de hacer trabajo técnico. Dejar de programar para pasar a tareas comerciales, de consultoría o de gerencia.

El año pasado en una selección de personal (para programadores) un candidato afirmaba que su objetivo era ascender en la compañía, para dejar de programar y pasar a comercial o consultoría. Según sus palabras: “a puestos con mayor proyección”.

Algunos fragmentos extraídos de la entrevista:

“Un médico de 50 años es una eminencia y un programador de 50 años es un fracasado”

“No podemos negar que el salario, además de la reputación es muy importante”

“Efectivamente, el negocio del software en España funciona así” … “Acá en México la cosa no cambia”  (y por lo que vimos en la reunión de la semana pasada, en Chile pasa lo mismo)

“No hagan líderes de proyecto a sus mejores programadores, porque pierden a su mejor programador y ganan un pésimo líder de proyecto”

“Ser (buen) programador es duro. Muy duro”

“El mérito se lo llevan los comerciales y gerentes, y dentro de las empresas solo se valora a quien tenga contacto con el cliente, ya que es el que paga”

“No entiendo como a un ingeniero informático o a un técnico informático no le parece apasionante el mundo de la Programación de ordenadores. Nunca lo entenderé”.

“Me encanta programar, me apasiona. Es mi vida. Pero sabéis qué me ha sucedido? Mis jefes y superiores me han tratado mal”

esta es una lista que se extrae e inicia de ¡A ver cuando me ascienden para dejar de programar!

Luego de leer atentamente el hilo de discusión, quise ver como se desarrollan las opiniones de los programadores y mis conjeturas son las siguientes:

Como características diferenciadoras, pude observar que algunos reconocen la importancia de los distintos roles en una organización y se expresa que la inoperancia en la ejecución de estos roles esenciales perjudica con gran dolo al programador. Al expresarse aspectos negativos de otros roles y el impacto nocivo en los resultados de los programadores, se deja evidencia de que estos roles bien ejecutados bajo un proceso sinérgico tendrían el impacto contrario en el trabajo (…el de todos), es decir positivo.

En otros casos pareciera ser que para ser programador se necesita de capacidades extraordinarias, desestimando la importancia y aporte de otros roles y peor aún, de otro modelos y/o procesos de desarrollo distintos a los Agiles. De modo tal que se teje en la figura del programador, una suerte de omnipotencia.
Algunos solo admiten el trabajo entre pares y consideran que esto les da la cobertura de pensamiento, análisis y toma de decisión suficiente y necesaria para llevar adelante un trabajo ingenieril en materia de desarrollo de software.
La sugerencia en algún comentario, es de que solo se puede acceder a cargos de liderazgo o comercial, luego de haber transcurrido una carrera como programador en los productos que en la empresa existan.

Como características inclusivas, pude ver que el lenguaje general es de insatisfacción y crítica para el modelo y estilo de liderazgo difundido en las distintas empresas que agrupan a estos programadores, mostrándose fuertes sensaciones de injusticia e incomprensión de los mandos gerenciales y líderes.
Estos caracteres acentúan la necesidad de cambio de rol de algunos programadores, mostrando una necesidad de ser reconocidos en su micro entorno e “impartir justicia” con quienes ellos reconocen como “los más esforzados de toda la organización”.

También se habla del aspecto económico precarizado existente y la sensación de inequidad en relación a los esfuerzos que ejecutan distintos roles.

Algunos exigen acertadamente, la necesidad de procesos de trabajo bien conducidos, principalmente en la gestión de proyectos.

Algunos relatos demuestran la importancia de roles transversales, no para aliviar la carga de los programadores o de cualquier otro, sino para ejecutar una actividad ingenieril digna.

Por lo que puedo observar, lo que realmente falla es el estilo de liderazgo organizacional y la falta de comprensión y aplicación de un verdadero proceso de ingeniería, independientemente del modelo que lo rija.
Sucede que en todas partes del mundo se ahorra en gente, se ahorra en procesos, procedimientos y mejores prácticas y los resultados finales se traducen en mala calidad laboral y de vida. El recorte es una característica que se reconoce en todos los casos de fracaso en los proyectos, pero sucede así por que se recorta sin criterio y con total arbitrariedad y luego se estandariza el proceso dejándolo estático, en lugar de adaptarlo para cada proyecto.
Por otro lado, esta sensación de insatisfacción generalizada se presenta aún en personas que aman su profesión, independientemente del rol. Puede variar la perspectiva, pero todos tenemos a la corta o a la larga, la necesidad de reconocimiento general o de nuestros pares, un salario digno, horarios laborales tan flexibles como nuestra flexibilidad horaria, beneficios e incentivos por hacer cada día más productiva nuestra labor, posibilidades de crecimiento y proyección, respeto y trato justo, entre otras cosas.
Entonces si la percepción es la misma, tal vez la solución no sea mirar de reojo y con desmedro a nuestros colaboradores de otras fases, sino demostrar que el trabajo en equipo es mucho más que una ambición utópica y lo podemos hacer.

Referencias:

¿Los programadores quieren dejar de programar? at Chile Ágil.
A ver cuando me ascienden para dejar de programar

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