Agile en los procesos de selección RRHH. Nuevos paradigmas contra nuevos paradigmas?

Durante 5 meses y medios participe en más de 10 entrevistas de trabajo en las consultoras, más de 5 en las empresas en su área de RRHH, tuve más de 15 entrevistas vía telefónica. Me llamaron hasta 7 veces distintas consultoras a nombre de la misma empresa. Me dijeron “solo falta un trámite” en más del 70% de las veces, “la semana que viene te llamamos por que te fue muy bien en los técnicos” en más del 50% y puedo seguir con la lista de “casis” hasta hartarnos.
En las distintas entrevistas en su primera fase, normalmente realizada por las especialistas en RRH, tuve un éxito importante, en las técnicas superé la mayoría de ellas y en otras fracasé hasta por falta de entusiasmo. Pero aún así, la decisión final de darme trabajo siempre fue resuelta por una suspicacia, una duda intrínsica, o una “intuición”, quizás sobre mi perfil, quizás sobre mi personalidad. Entiendo que esta suspicacia podría haber sido solo mis pretenciones económicas, pero jamás negociamos.
Aparentemente todo lo previo a esta etapa no tuvo peso significativo o lo que es peor, siempre hubo un recurso más barato.
Solo en dos oportunidades llegué a conversar con el gerente general. En una nos miramos y no congeniamos. Demás está explicar el resultado. En la otra me quedé esperando su llamado para “comenzar el lunes”. Finalmente muy amablemente pude “hacer mi descargo.”
Recientemente me integré a una empresa norteamericana radicada en la provincia de Córdoba. Estoy muy contento no solo por el grupo que la conforma, sino por el proceso de selección directo asumido por su líder al frente de la organización.
Este proceso directo me pareció especial y bien dirigido, asumiéndose todas las responsabilidades, desde la búsqueda y selección, hasta las entrevistas iniciales, técnicas y negociaciones de salarios y otros términos. Pude observar que fue un proceso libre de vicios, prejuicios, suspicacias y otros metodologías aburridas, perennes e ineficaces. En esto SOS o NO SOS.
Mi actual jefe una tarde terminó su entrevista técnica conmigo, ayudado por su líder técnico y lejos de indicarme que todo estaba a mi favor, dejó que me marchara hasta una nueva oportunidad. Al final de la tarde me pidió que me acercara a la oficina (no su secretaria ni la “chica RRHH”), conversamos unos minutos más e hizo su propuesta laboral, clara, precisa, sin rodeos y cerramos el trato.
De pronto sentí nuevamente tener mucha suerte. Haber pasado por tanto manoseo de pasamano y de pronto estar negociando mi futuro con el “dueño del circo” y cerrar trato muy favorablemente.
Esta no es una empresa pequeña ni mediana, es una gran empresa con un montón de cosas bien aceitadas, un montón de gente trabajando en conceptos absolutamente de puntas, entre los que menciono Agile.
¿Será que Agile ya está embebido en su proceso de selección de recursos? por que los principios del cara-a-cara fueron excelentemente aplicados aquí, no por que yo haya quedado, sino por que me tocó vivirlo y ahora lo estoy disfrutando desde adentro.
Por favor las empresas de Argentina y del resto del mundo, revean sus procesos de selección. Dejen de poner en manos de consultoras externas la definición de sus relaciones con sus colaboradores. No digo que no pidan su participación, pero selecciónenlas a ella previamente, expliquen quien toma la decisión y quienes deben llegar hasta los escritorios de los manager para entablar una relación duradera y de confianza.

Podcast: Personas, equipos, talento y gestión ágil

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